Cuando apareció el crack hace unos seis años, Mandela y las favelas vecinas pasaron a ser el principal mercado al aire libre de drogas de Río, "cracolandia", donde los usuarios podían comprar la piedra, fumarla y pasar el tiempo hasta reincidir. Ahora no había crack en la mesa de madera donde los traficantes ofrecen sus productos y tampoco hay adictos en las calles. El cambio no obedece a una campaña de la policía o de salud pública. Los propios traficantes dejaron de vender la droga en Mandela y la vecina Jacarezinho. Y dicen que dejarán de venderla en otros sitios en los próximos dos años.

Aunque las nuevas sustancias psicoactivas plantean un desafío a los regímenes existentes de control de drogas, su aparición ofrece también la oportunidad de probar nuevos enfoques legislativos y normas.

Un proyecto conjunto de TNI y la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA)

"Promoción de una política de drogas más humana y efectiva en América latina"