El gobierno holandés tiene previsto clasificar los tipos de cannabis más potentes como drogas duras, equiparándolos así al éxtasis y la cocaína. Esta medida significaría que la mayoría del canabis que se vende en los coffee shops holandeses debería de ser sustituido por otros de más suaves, según ha informado el diario The Guardian.

Aunque las nuevas sustancias psicoactivas plantean un desafío a los regímenes existentes de control de drogas, su aparición ofrece también la oportunidad de probar nuevos enfoques legislativos y normas.

Un proyecto conjunto de TNI y la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA)

"Promoción de una política de drogas más humana y efectiva en América latina"